Sanar vínculos afectivos ayuda a erradicar la violencia social

Por: Eugenia Islas Arroyo

Sin Relaciones Destructivas AC es una organización que ha ido evolucionando a la par que su misma actividad ha ido modificándose de acuerdo a las exigencias de la sociedad actual. El camino ha hecho replantear elementos tan importantes como la delimitación del problema que atienden. De pensar a las personas como adictas anónimas a las relaciones han comprendido que, en realidad, somos seres afectados por una multiplicidad de elementos que se entretejen dentro de la estructura compleja que representa la cultura social.

Esta organización representa un excelente espacio al cual acudir por orientación y conseguir toda la fuerza para asentar de manera firme la convicción de forjar mejores relaciones con uno mismo. Uno de los principales acercamientos metodológicos que emplean para reestructurar y reforzar aspectos estratégicos se conoce como Teoría de Familiar Sistémica, parten del entendido que si por lo menos un solo individuo que forme parte del conflicto recibe atención esta transformación repercutirá en los demás participantes del conflicto porque todas las acciones se interrelacionan y corresponden respectivamente.

La solidaridad es clave para modificar la obsesión que puede darse al momento del crecimiento desmedido de alguna clase de vínculo afectivo, llámese noviazgo, relación padre e hijo, matrimonio, etc. Toda resolución de conflicto debe aunarse al manejo de emociones como clave para la reconstrucción de las relaciones. El intercambio emocional puede ser un generador de angustia que impide la congruencia entre lo que se siente, se dice y aquello que no se demuestra con acciones.

La transición de las etapas deben ser pensadas desde su más armoniosa posibilidad, entre más estrés exista en la vivencia de los cambios mayor riesgo se corre de detonar momentos de violencia. Hay que reforzar aquellas conductas que sí son útiles para la construcción del diálogo mediante técnicas de programación neurolingüísticas. Todos vivimos conflictos, pero también todos vivimos momentos de unión, es ahí donde el diálogo puede suceder, cuando no hay una parte que se encuentre con deseos de imponer su perspectiva dominante a la otra. Priorizar la construcción de una comunidad empática hacia el amor es importante para aceptar los procesos de vida de todos con quienes convivimos a diario.

La sociedad y la cultura que se vive actualmente promueven el amor obsesivo y el maltrato en las relaciones dando pie a la autodestrucción por no pedir ayuda a tiempo cuando se es víctima de alguna situación de abuso. La realidad ocurre conforme a los modelos validados en materia legal, social, económica, y por supuesto cultural. La deconstrucción de tales formas de ver el mundo es vital para una readaptación de quienes viven una situación de abuso, justo lo que los programas de Sin Relaciones Destructivas AC ofrecen.

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