S.O.S por los Perros Guía, contribuye con un donativo y evita el cierre de la IAP

2 diciembre, 2022

Autor: Carlos Hernández Huerta

Fotos: Perros Guía IAP.

Diversas instituciones ofrecen apoyo a personas con discapacidad visual en México. Dentro de estas, la Escuela de Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos IAP fue la primera institución en América Latina en instruir a perros de compañía. Hoy la organización está de fiesta, porque el próximo domingo 4 de diciembre, celebrarán la graduación y jubilación de perros guía, con diversas actividades y programas en un evento estelarizado por alumnos de cuatro patitas.

 

Con hora de inicio a las 9 am, la cita con sede en las instalaciones de la institución ofrecerá un desayuno a ciegas; proseguido de la graduación de dos binomios de personas invidentes con sus perros guía, para continuar con la ceremonia de jubilación de perros guía veteranos. Posteriormente a los actos institucionales, se dará paso a la entrega de reconocimientos a donantes, familias adoptivas y voluntarios para dar entrada a las actividades simultáneas; que incluyen el recorrido por las instalaciones, la posibilidad de escribir un nombre en braille, también jugar con los adorables caninos y la visita al bazar de la escuela.

 

Cada actividad tiene como objetivo dar a conocer la labor en la institución y lograr recaudar fondos que ayuden a continuar con el admirable trabajo de la organización.

 

Para conocer más acerca de la escuela, Silvia Lozada, directora del patronato y fundadora de la IAP junto a Katya García, líder de comunicación digital, otorgaron una entrevista especial a Somos Hermanos, donde además de invitar a la población a descubrir la IAP también comparten todo el mecanismo de acción en la escuela. Mencionan que este evento de graduación marca una meta especial, pues con los dos futuros perros guías graduados, ya suman 137 binomios certificados en la institución, lo que significa un logro importante para la escuela.

 

La historia detrás de la formación de la academia en esta IAP viene estrechamente ligada a la historia de Silvia Lozada, quien a los 3 años de edad pierde la visión de forma irreversible, lo que la encaminó a tener su primer canino binomio a los 19 años. Por 40 años, Silvia ha formado un lazo de confianza con los caninos, y derivado de esto surge la vocación de ayudar a los demás con la misma discapacidad, creando así una institución dedicada no solamente al entrenamiento de perros guía, sino también de la rehabilitación inclusiva y un hospital veterinario abierto a todo público.

 

Silvia comentó el proceso de entrenamiento de los caninos, siendo la misma organización quién los cría, los ve nacer y los educa para el servicio de acompañamiento. Los cachorros después de las primeras 6 semanas, son donados temporalmente a una familia para que lo cuiden durante el primer año, esto para que el cachorro logre socializar con personas y otros animales. Silvia hace énfasis en la importancia de contar con acogedoras familias que deseen adoptar a los cachorros temporalmente, pues son necesarias para la escuela.

 

Posterior a ello, reingresan a la academia para ser entrenados diariamente por profesionales. Después de un tiempo determinado de entrenamiento, se da ingreso a una persona ciega para que conviva con el canino, y así se vayan adaptando el uno del otro. Cabe mencionar que la persona se queda a vivir en las instalaciones, haciendo su vida normal acompañada del perrito.

 

Una vez que se concluye la formación de binomio (unión de una persona con el canino) que generalmente puede llevar de 3 a 4 semanas se da cabida a la graduación, momento que da pie al regreso a la comunidad de origen de la persona, ahora con su nuevo compañero de vida.

Cada canino en promedio se queda 8 años con su compañero humano, lo que hace jubilarlos a los 10 años de edad, esto porque comienzan su binomio a los 2 años. Cuando llega este momento, la persona decide si se sigue quedando con el perro o si es dado en adopción a una familia para que lo cuiden los siguientes años de su vida.

 

En esta IAP no solo entrenan adorables peludos de cuatro patas, pues también son un centro de rehabilitación inclusiva para personas que adquieren la discapacidad visual en un rango de 14 a 80 años de edad. Con una amplia gama de actividades, este programa significa en varias ocasiones, la antesala para el segundo precisamente que corresponde a los perros guía. Pueden rehabilitarse en la institución o en alguna otra organización para ser aptos al programa de acompañamiento, que recibe a personas de 18 a 55 años de edad en promedio.

 

Paralelo a esto, la IAP cuenta con un proyecto productivo englobado en un hospital veterinario. Atiende por supuesto a los alumnos peludos de la escuela, pero también ofrece múltiples servicios a la comunidad en general que tenga mascotas perros y gatos. Siendo un centro médico 24 horas, también ofrece servicios como pensión y entrenamiento de obediencia básica canina.

 

Estas no son todas las actividades que el colegio ofrece a la sociedad, porque también cuentan con visitas guiadas para escuelas y empresas donde imparten un taller de inclusión, donde las visitas desayunan a ciegas; juegan con los peludos; toman una clase exprés de braille; aprenden cómo interactuar con personas ciegas y conocen qué son los perros de asistencia.

 

Silvia Lozada externa la invitación a grupos escolares o empresas que brindan servicios al público, para que se acerquen a la institución y con esta capacitación, puedan brindar un servicio inclusivo a personas con discapacidad visual.

 

El impacto ha sido muy positivo, pues marcas como Walmart, GNP, Churrería el Moro y Restaurante el Bajío han recibido esta capacitación. También colegios y alumnos de licenciatura han sido impactados con la labor de concientizar a la sociedad e incluso, han logrado llevar la acción a terrenos legales, pues Silvia lleva su labor al campo gubernamental, con incidencia en políticas públicas, entre ellas el apoyo a la iniciativa en los derechos de usuarios de perros de asistencia.

 

A pesar de numerosos esfuerzos y labor altruista, los donativos y recursos no siempre logran ser suficientes para la subsistencia de la academia. A esto, Silvia hace un llamado a las autoridades fiscales a entablar un diálogo para resolver una precaria situación que los aqueja, concernientes a la emisión de recibos deducibles de impuesto. Se necesita un nuevo camino para conciliar una resolución que le permita a la escuela seguir recibiendo donativos y costear su operación humanista.

 

“Mi perro guía ha sido una bendición y brindar esta labor a la sociedad significa una gran oportunidad que Dios me dio de servir a los demás. Es demasiado lo que siento en mi corazón porque la independencia, la confianza y la libertad que me ha brindado estar al lado de un perro guía desde los 19 años, es una gratitud invaluable, que me hace sentir impotente ante la disminución de donaciones y el posible cierre de la escuela, pero que no disminuye lo increíble que ha sido todo el trabajo hecho.” Con estas palabras Silvia Lozada invita a que la sociedad se acerque a la Escuela de Entrenamiento de Perros Guía para Ciegos IAP.

 

Por su parte, Katya García menciona que sin duda este trabajo le emociona mucho porque se notan los resultados, al ser también nana de cachorros, el ver a una perrita próxima a graduarse este domingo que tuvo bajo su cuidado desde su nacimiento, le genera una emoción y sentimiento enorme. Invita a la sociedad a que apoyen a la escuela, ya sea empresa o cualquier persona puede contribuir con un donativo a la institución, o entrar al programa de apadrinamiento de un adorable peludo, que no solo va evitar un indeseable cierre, sino que va fortalecer a la escuela como nunca antes.

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