Por: Socorro Eugenia Quijano Villanueva

Desde hace algún tiempo vengo oyendo de www.anaquitamanchas.com lo que no sabía era que me iba a encontrar a su autora donde menos lo esperaba: en un curso internacional de Cristología en Toshi, cerca de Toluca, México.

Resultó una agradable sorpresa conocerla y comprobar que Ana Mucientes, abogada de profesión, es también la autora del blog www,anaquitamanchas.com y que es toda una profesional del arte de hacer hogar.

Hoy, cuando todo mundo huye del hogar por las obligaciones que comporta, es grato conocer a mujeres jóvenes que entienden que el hogar es precisamente lo que se quiere encontrar en los restaurantes, hoteles, viajes, aviones y todo tipo de negocios relacionados con la industria turística y de la hospitalidad.

Durante el curso en el que coincidimos tuve oportunidad de admirar su don de gentes, como decimos en México, pero, sobre todo, su capacidad de acoger y escuchar, de crear ambiente hogareño platicando de lo que a los demás interesa y sonriendo siempre.

Detrás de la ropa siempre hay personas.

Como dice en su blog, la Dra. Mucientes, – lo saca adelante con la ayuda de una periodista, Almudena Lagos- “un buen día nos paramos a pensar en las personas que a nuestro alrededor deciden asumir el cuidado de su ropa: ¿Tienen los conocimientos suficientes? ¿Pierden tiempo y dinero en el proceso? Decidimos compartir nuestro aprendizaje a nivel técnico, práctico y teórico. La cantidad de errores cometidos es nuestro mejor aval para evitar que otros caigan en lo mismo…” 

 

Y es que Ana Mucientes, de nacionalidad española, sabe el valor del pensar en los demás y en concreto que con los trabajos del hogar se hace un servicio directo a la persona humana.” Además, apunta, nos empezó a llamar la atención la actitud con que se afrontan estas tareas. Las tareas del hogar no están consideradas como una profesión màs. Hay quienes hablan de que es una actitud, más que un trabajo. Puede ser, no vemos inconveniente en afirmar eso. Pero también existen quienes consideran este tipo de ocupaciones como algo denigrante o como un empleo de categoría “B”; algo a lo que se dedica gente poco o mal preparada y por no haber encontrado otras posibilidades en la vida. Ante esta segunda opción nos parece que había que reaccionar. Y lo hicimos “ 

Ana, como le gusta que la llamen, no sólo ha hecho compatible el Derecho con los trabajos domésticos y sus estudios de Filosofía y Teología, sino que optó desde hace 25 años por dedicarse por completo a las tareas de la casa con el fin de hacer de ella un hogar al que su familia siempre quisiera volver y encontrar lo que ahora se busca por la calle sin éxito: un lugar para descansar y amar.

 

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