Confianza – Desconfianza

8 julio, 2022

Autor: Adriana García Ruiz

Analicemos estos significados:

Confianza: total seguridad en algo o alguien.

Desconfianza: ausencia de seguridad en algo o alguien.

 

Si lo consideramos así, desconfiar es la ausencia de seguridad. Pero, ¿por qué podría alguien sentirse inseguro respecto de algo o alguien? Tal vez por la falta de cuidado, atención y procuración, o por hechos o experiencias pasadas de las que se obtuvo malos resultados, o porque alguien nos falló y produjo una herida de traición, o por no sentirse lo suficientemente preparado, capaz o con la habilidad necesaria para conquistar una meta, o porque tiene desconfianza de su persona, su valor y dignidad. También podría ser debido a muestras de clara traición, o mentiras de alguien.

 

Como vemos, son diferentes causas las que hacen sentirse inseguro; lo que está claro es un sentimiento de inestabilidad. Ese sentimiento de inestabilidad es generador del miedo.

 

La emoción del miedo surge en la inseguridad y el miedo hace que uno imagine un futuro fatal. Cuando uno ve o imagina un futuro fatal, se paraliza o huye y deja de luchar por sus sueños, proyectos o ilusiones, por las personas que ama o lo aman. Al mismo tiempo, el miedo se puede transformar en enojo, y entonces se ataca y lastima al otro.

 

¿Qué se debe hacer ante la inseguridad? La respuesta es buscar seguridad. Si la inseguridad surge ante un proyecto, lo mejor es preparase, estudiar, capacitarse y buscar ayuda con gente experta. Si la inseguridad es respecto de una persona, es importante hablar, dialogar, manifestar los miedos, expresar eso que se ve o imagina como un futuro fatal. Es importante analizar si se está ante un depredador real o imaginario.

 

Te preguntarás qué otro aspecto nos puede llevar a la desconfianza. La respuesta es el mal hábito de controlar.

 

Cuando queremos controlar todas las cosas, o a las personas, nos olvidamos de la individualidad de cada ser humano, dejamos de apreciar los dones, virtudes y diferencias del otro y dejamos de creer en las posibilidades, capacidades, creatividad y grandeza del otro o de los otros y nos olvidamos de una de las características esenciales del ser humano que es la libertad. Es bien sabido que cuando alguien quiere controlar, constantemente vigila, manda, examina, ordena. Esto, debido a que se siente inseguro ante las personas o las cosas y no acepta formas o modos distintos de pensar y de actuar, a los que él o ella desea o espera. En suma, quien controla se cree poseedor o dueño de las cosas, situaciones o personas.

 

Por último, diré que la desconfianza puede ser producto de las inferencias hechas respecto de alguien o de algo. Todos los seres humanos inferimos, ya que pensamos por asociación de ideas. A esto se le llama pensamiento simple, quiere decir que un pensamiento “a” nos lleva al pensamiento “b”, el “b” al “c”, y así sucesivamente. Por ejemplo:

 

Hecho: No me contesta el teléfono

Pensamiento a) ¡Seguro que está con alguien!

Pensamiento b) ¡Se está ocultando!

Pensamiento c) ¡Me está poniendo el cuerno!

Pensamiento d) ¿Cuántas veces me habrá traicionado ya?

Pensamiento e) ¡No puedo confiar más en ella! Y de todas estas inferencias surge una acción. Por ejemplo: Ofendo o reclamo, lastimo, difamo, y termino con una relación que me hacía feliz.

 

Hacemos inferencias que pueden estar muy lejos de la realidad de los hechos. Tomando el ejemplo anterior, veamos la realidad de la historia.

 

Realidad: ¡No me contesta el teléfono!

Realidad: -No te pude contestar. Estaba hablando con mi mamá. Ella se siente mal.

 

¿Te das cuenta cómo las inferencias nos pueden llevar a tomar acciones y actitudes destructivas? Y lo peor es que muchas veces, aun y cuando veamos la realidad de los hechos, nos enfrascamos en nuestras inferencias y no nos permitimos ver la realidad con claridad.

 

Con todo lo anterior, podemos darnos cuenta de que la desconfianza tiene puesta la mirada en el futuro y ese futuro se imagina o se visualiza como fatal. Por eso, desconfiamos, inferimos, controlamos, manipulamos lastimamos, huimos o agredimos.

 

La desconfianza dentro de una relación de pareja es un hongo que poco a poco consume el amor, el cariño, el respeto y la admiración. Desgraciadamente no nos damos cuenta que, muchas veces, la desconfianza parte de heridas pasadas, de inseguridades personales, de miedos imaginarios, de nuestras inferencias y del mal hábito que tenemos de controlar. Así destruimos relaciones y dañamos a las personas que nos aman.

 

Sí tu desconfianza parte de muestras claras, objetivas, de hechos reales, y no imaginas traición, basta con que pongas fin a esa relación disfuncional y destructiva. Pero si tu desconfianza tiene que ver contigo, con tus miedos, inseguridades, heridas, inferencias o deseo de controlar, ve a terapia, sana tus heridas, recupera tu seguridad. En conclusión, busca ayuda con un experto. No vaya a ser que termines destruyendo tu propia felicidad por no tratar de solucionar tus conflictos internos.

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