Por: Ana Teresa López de Llergo

Los pasados juegos Panamericanos en Perú fueron una muestra del espíritu deportivo de todos los jóvenes que compitieron, con o sin medallas. Todos mantuvieron el ánimo de aprender de la experiencia, sentirse felices si quedaron en alguno de los tres primeros lugares. Los otros participantes anotaron la tarea para hacerla en el próximo tiempo de entrenamiento.

Luego siguieron los Paraolímpicos que además son la muestra de doble tesón. Se esfuerzan por superar metas contando además con las deficiencias que les acompañan. Éstas no son obstáculo para sus planteamientos y mucho menos se parapetan en ellas para no hacer ni lo mínimo que les corresponde. Esos puntos de vista no son lo suyo, miran hacia adelante y ven el modo de dar resultados sin escudarse en carencias evidentes que podrían utilizar para rebajar sus propósitos.

Todos nosotros sin ser olímpicos, caminamos hacia una meta de superación, ejercitamos cada uno nuestro propio deporte: recorrer la vida con afán de hacerlo bien. Este es el momento de recomenzar, no espera al final del año, será mejor que lleguemos al último día de diciembre con un camino recorrido, experimentado y con propuestas logradas.

Los paraolímpicos nos enseñan que la enfermedad, el cansancio, o problemas serios de las personas de nuestra familia o de otras personas a quienes debemos ayudar, son parte de la vida diaria. Los imprevistos con nuestro equipo de trabajo los afrontamos con espíritu deportivo, los vemos como la oportunidad de corresponder a servicios que nos han prestado Y, la limitación, en este caso de tiempo, no es obstáculo para cumplir nuestros deberes y ayudar a quien está en momentos difíciles.

Con buenas propuestas a nuestra medida y a nuestras circunstancias, el mes   de septiembre es un buen mes para hacer planes generosos, es un mes en que las hazañas de próceres de la patria nos animan con su buen ejemplo. No dejemos pasar este tiempo, recapacitar, y poner en la balanza muchas de las acciones a las que queremos dar un cambio. Revisemos y prioricemos las que deben pasar del proyecto a la realización.

Que este tiempo marque un rumbo nuevo. Este año no esperamos a diciembre para comenzar. Este año hemos de llegar a diciembre con mucho tramo recorrido y entonces, cuando vislumbremos la novedad del año por llegar, lo recibiremos con más seguridad, gracias al buen trecho que ya recorrimos.

 

 

 

 

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