Por: Socorro Eugenia Quijano Villanueva

En estos días recibí información veraz de lo que pasó con las votaciones con relación al derecho a la vida del no nacido en el estado de Oaxaca. Es una pena que solo diez votos, diez personas hayan tenido la cordura, el sentido común y la valentía de pronunciarse a favor del derecho a la vida del no nacido asumiendo, sin duda, las consecuencias de su actuación que no encaja con lo “políticamente correcto”.

¡El aborto, es un vil asesinato! ¡Que se oiga fuerte, es un asesinato! Y no hay jurista con un poco de inteligencia que lograra argumentar en contra con verdad. Utilizando las mentiras, negando la vida y recibiendo fondos de instituciones internacionales se pretende reprimir la vida.

Las mujeres desesperadas, violadas, ultrajadas por los hombres y/o la pobreza pueden tener la riqueza de dar a luz a una nueva vida que trae consigo esperanza para la humanidad. Pueden dar a su hijo en adopción acudiendo a múltiples instituciones que hay para ello, entre ellas VIFAC (Vida y Familia, A.C.) que ayuda y protege a la mujer en desamparo con hijos o sin ellos.

En días pasados vi la película Inesperado y di por bien empleado el tiempo que me llevó verla, no soy aficionada al cine, comprendí con mayor profundidad a la mujer embarazada, su sufrimiento y la falta de formación de la conciencia de quienes colaboran en el aborto. Estas líneas son un grito de petición de piedad de los que no tienen voz para gritar ¡vivo!, aunque las palpitaciones de su corazón se puedan oír en el momento del aborto.

Quién sale ganando con tantos infanticidios, abortos, …  a las semanas que sean, ¿quién está detrás de tanta indiferencia y de la cultura de la muerte? No tengo más respuesta que la de gente muy poderosa que gana mucho dinero.

Te recomiendo ampliamente la película Inesperado, que la veas y la medites y actúes de alguna manera a favor de la vida, por humanidad, por obligación, por solidaridad con los más débiles, al menos por decencia, pero, haz algo; de lo contrario, te irás acostumbrando al consentir el crimen junto a ti y quizás un día quieras hacer tú lo mismo.

Defiende la vida, reúnete con tus amigos y hagan algo, no permitas que nuestro hermosísimo país lleno de riquezas y valores de familia los siga perdiendo a causa de pensamientos extraños a nosotros mismos que buscan acabar con la familia, con los pobres y tener individuos fácilmente manipulables.

Si eres adolescente defiende tu derecho a la vida para que cuando llegues a viejo tampoco te maten argumentando una “muerte digna”. La vida y la muerte depende de Dios creador, los seres humanos no tenemos, nadie lo tiene, derecho a alterar Su plan.

Desde catorce siglos antes de Cristo, los pueblos Sumerios, los inventores de la escritura, ya reconocían a un Dios creador de todo, sigamos defendiendo la vida hasta con los “dientes” si es preciso.

 

 

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