A un año de la pandemia ¿cómo se mantienen? Niños Unidos de Tetitla IAP

29 marzo, 2021
Autor: Mariano Ramírez León

Fotos: Niños Unidos de Tetitla IAP.

Hace aproximadamente más de un año, la Organización Mundial de la Salud declaró oficialmente pandemia por covid-19, el virus que se originó en Wuhan, la capital de China, se expandió rápidamente por el mundo.

El cambio radical de las interacciones humanas fue intervenido con la misma inmediatez que el virus se propagó, sin embargo, el efecto colateral en las áreas sociales ha sido de las más afectadas, como lo es el caso de las organizaciones de la sociedad civil.

El compromiso social se mantiene a pesar del contexto pandémico, Niños Unidos de Tetitla IAP, una organización comunitaria que atiende actualmente a 1787 personas de Santa María Tetitla y sus comunidades aledañas del municipio de Otzolotepec, ubicado en el estado de México.

A través de programas sociales orientados a la actividad deportiva y cultural como taekwondo, alfabetización tecnológica, ballet, guitarra popular, pintura y dibujo, tan solo por mencionar algunos, tuvieron que ser reformulados para impartirse a distancia.

María de los Ángeles Villegas, coordinadora de programas de esta IAP platicó como ha sido un año de trabajo con el coronavirus presente:

 

A un año de que llegó el covid-19 al país ¿Cómo ha funcionado la IAP con la presencia de este virus?

Fue un cambio muy radical, muy sorpresivo. Las actividades que nosotros compartimos son 100% presenciales, entonces en lo que se informaba a la población sobre el virus nosotros todavía pudimos trabajar unos días. Lo siguiente fue suspender toda actividad presencial. Poco a poco hemos podido ajustar las actividades a distancia.

 

¿Qué medidas sanitarias decidieron tomar de inmediatamente?

En esa semana donde se declaró la emergencia sanitaria, nosotros comentamos con las mamás que ellas tenían la decisión de llevar o no a los niños a las actividades. Sabíamos que no todos iban a ir así que contaríamos con menos gente. El temor de las mamás causó que se ausentaran.

De acuerdo al semáforo sanitario hemos intentado reanudar actividades que se nos complican llevarlas a distancia, para esto implementamos una estación de lavado de manos a la entrada de la institución, tapetes satirizantes, el uso constante de cubre bocas; por supuesto el personal se cuida con todo instrumento sanitario para poder laborar.

 

¿Cuáles fueron las principales dificultades que pasó la IAP al inicio de la pandemia?

Justo ahora nosotros nos encontramos en un proceso de cambio interno en la organización, entonces ya teníamos meses en este camino, este nos hizo cambiar con la gente de alguna manera y ahora con la pandemia requería otro cambio, necesitábamos estabilidad. Pensábamos que las familias se iban a alegar de nosotros.

 

¿Cómo les comunicaron los cambios a los beneficiarios de la institución?

Afortunadamente cuando ellos se acercan levantamos información personal y básica para tener un registro; se inició a utilizar los grupos en redes sociales entonces ahí era como nos manteníamos en contacto de los informes que teníamos para ellos. Solo así podemos avisar rápidamente de todo lo que pasa en la institución.

 

¿Los padres de familia que pensaron?

Nunca tuvieron ningún inconveniente, pero nadie se esperaba que la pandemia fuera a durar tanto, entonces sí ha sido mucho la labor de la institución y del personal para mantener a las familias cerca de nosotros.

 

¿Los niños que dicen de este problema?

Llegaron a pensar que se trataba de un periodo vacacional como un “no voy a la escuela” o “voy a descansar”, pero al final de cuentas los niños ven a la institución como un lugar para aprender y divertirse. Si sintieron muy feo el cambio.

Nos hemos enterado que los niños han llegado tener bastantes repercusiones negativas como bajo rendimiento escolar, actitudes apáticas o violentas. Nunca pensamos que fuera a durar tanto.

 

 ¿Hay voluntariado?

Hemos tenido apoyo de algunos grupos de voluntariado, a finales del año pasado estuvieron con nosotros. Tuvimos curso de coaching, atención médica, nutricional y apoyos para las familias, pero hasta ahora es lo único que tenemos de voluntariado.

 

¿Cómo ha sido trabajar sin tanta participación humana?

Es complicado, pero quisiera resaltar el apoyo de nuestras facilitadoras. Ellas hacen el trabajo más pesado porque tienen el contacto directo con las familias, son quienes semana a semana están mandando alguna actividad, información, preguntando por ellos; eso hace que las familias se sientan bien con la institución.

 

¿Cuáles son las mayores diferencias del antes y después del covid?

Yo creo que es trabajar con nuestras actividades a distancia y así con todos nuestros programas, nuestro fuerte son los talleres que se impartían de manera presencial y ahora todos se han llevado a distancia.

El problema con los cursos en línea es que muchas familias no tienen acceso al internet.

 

¿Cuáles son los problemas que lidia hoy en día la IAP?

Son muchos. Ahora que estamos al pendiente de los cambios del semáforo epidemiológico, el problema principal ahora es ¿Qué vamos a hacer si todo regresa a la “normalidad”?

A lo mejor tendríamos que contar con medidas de seguridad más estrictas, contratar más personal, no sabemos cómo vamos a cubrir el servicio que ofrecíamos.

Ahora solo estamos al pendiente de las indicaciones porque, aunque digan que el regreso a clases será normal, nosotros aún tenemos que valorar la situación para saber si es viable que regresemos o seguir trabajando a distancia.

Niños Unidos de Tetitla IAP. Facebook: @TetitlaIAP

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