JASP Chihuahua

A Olga Leticia, ex presidenta de la JASP Chihuahua hasta el cáncer le tuvo miedo

14 abril, 2020

Por: Joselin Pérez González

Fotografía: Olga Leticia Moreno Fernández

JASP Chihuahua

Sus abuelas eran mujeres adelantadas a su época. La impulsaron a estudiar, a luchar por sus sueños y a no dejarse menospreciar por su género. Tras la educación primaria, Olga Leticia Moreno Fernández estudió una carrera técnica en comercio y, pese a la oposición de su padre, la secundaria, preparatoria y una licenciatura en periodismo. Después de algunos años, también una maestría.

La comunicadora, nacida en Durango, México en 1950 pero criada en Chihuahua, recordó con gracia que su progenitor se negaba a que estudiara más allá del comercio, pues consideraba que los estudios eran cosa de hombres. Sin embargo, la condicionó: si quería aprender otro oficio, debía ser cultura de belleza. Por ello, Moreno suspendió año y medio la carrera técnica para estudiar para ser estilista, lo cual abandonó por falta de pasión y decidió concluir sus primeros estudios.

Por su trabajo, su papá se le pasaba viajando, lo cual funcionó a Olguita, como le llaman de cariño, para evitar pedirle permiso para inscribirse a la secundaria nocturna: su aprobación era lo de menos, ella trabajaba como secretaria y podía solventar sus gastos escolares.

Luego comenzó a estudiar la preparatoria, la cual tuvo que suspender por un tiempo porque se casó y tuvo un hijo, de nombre Daniel Eduardo. Pasaron algunos años y se divorció; tras la ruptura, decidió retomar la escuela. Concluyó la media superior y comenzó a estudiar Comunicación en la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Pese a que era la única mujer en su área, nunca se sintió acosada o discriminada: “yo me eduqué con hombres, entonces peleaba por mi espacio con mis (seis) hermanos, nunca me sentí limitada por andar en grupos de hombres”. Incluso, ya en el campo laboral, era la única mujer entre sus compañeros reporteros.

El deseo por ayudar es parte de su personalidad. Cuando trabajó como periodista en el canal 44, en Chihuahua, era cercana a las Organizaciones de la Sociedad Civil: les daba voz a través de su programa y fungía como voluntaria cada que le era posible.

En 2010 fue elegida como presidenta de la Junta de Asistencia Privada de esa misma entidad. Fue propuesta por el personal de las OSC, quienes reconocían su labor periodística y de voluntariado en pro de los grupos vulnerables. Sin embargo, tras un año en el cargo, una noticia le cambió la vida.

La maestra en Sociología de la Opinión Pública llegó al hospital por una hemorragia. Aunque tenía síntomas de que algo no estaba bien con su cuerpo, decidió atribuir el malestar a otros males. No obstante, a diferencia de ella, el diagnóstico médico no se equivocó: cáncer de colon.

“La voy a hacer, pero esto que me haga mejor persona”, dijo a una enfermera tras haberse enterado de que las células cancerígenas invadían dicha parte de su cuerpo. Recuerda con nostalgia que su madre falleció de cáncer de mama a los 64 años, edad que ella tenía cuando le detectaron el mal.

Alrededor de dos semanas después de conocer su situación, fue operada: le extirparon medio metro de colon. Tras la intervención, comenzaron las quimioterapias, las cuales fueron orales y por catéter “por un espacio de poco más de 8 meses”.

“La quimioterapia oral era la más difícil, era casi un ritual, mañana y noche. Desayunaba, esperaba media hora antes de tomar los medicamentos, y después de tomarlos no me podía mover por 30 o 40 minutos porque de inmediato se venía el vómito y podía durarme días. En dos ocasiones me interné, una de ellas porque bajé casi 7 kilos en tres días”, expresó.JASP Chihuahua

Pese a la enfermedad, Olguita no abandonó su labor: continuó trabajando en la Junta y solo se ausentó 10 días, cuando estuvo hospitalizada. “Mi trabajo, la buena vibra y las oraciones de mis compañeros y organizaciones, a la par de mi familia, hizo más fácil transitar por esos caminos. Cuando acudía a la quimioterapia de catéter mis compañeras y compañeros de tratamiento siempre estaban sorprendidos que de la quimioterapia me iba a la oficina”, expuso.

Durante su lucha, tuvo muchas hemorragias y perdió mucha sangre, pero sobraban las personas que se ofrecían a ser sus donadores. Aseguró que lleva dentro de sí el ADN de ex compañeros de la Junta, familiares y miembros de organizaciones.

Finalmente, venció al cáncer en un año y ocho meses y se quedó a concluir su ciclo en dicha la Junta de Asistencia Social Privada hasta el 2016. Actualmente, solo acude a revisiones de rutina cada seis meses y se somete a una colonoscopía cada año.

Según la Federación Internacional de Periodistas, Latinoamérica es la región más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo, y México encabeza la lista como el país más inseguro para la profesión.

Lamentablemente, Moreno fue víctima de la censura y removida de su programa de radio Voces y Criterios y del periódico El Heraldo de Chihuahua por órdenes de Francisco Barrio, ex gobernador de Chihuahua por el Partido Acción Nacional (PAN), a quien no le parecían las críticas que emitía sobre su forma de gobernar.

“Ellos pueden decir hasta las peores ofensas de los que están en el poder, pero cuando llegan al poder tiene la piel tersa y los demás no pueden decir de ellos la mitad de lo que ellos decían de los otros. Cuando llegó, le dije ‘yo no cambié, yo siempre fui una periodista crítica, pero ahora resulta que tienes la piel tersa y los demás no pueden decir de ti la mitad de lo que tú decías, yo quiero que me digas cuándo se quedó algo en mi libreta, en mi grabadora o te dije no se puede decir, a ver si yo cambié; no, el que cambiaste fuiste tú, no yo’”, mencionó, y agregó que nunca sintió temor por este acto en su contra.

“Vamos a firmar un contrato muy bueno con gobierno, ¿te callas o te vas?”, le preguntaron en la estación de radio, y aunque en el periódico la respaldaron, prefirió ir a probar suerte a la Ciudad de México antes que ser silenciada o perseguida. Esto pese a que su hijo estudiaba Contaduría en el Tecnológico de Monterrey y debía pagar sus colegiaturas.

En la capital, le ofrecieron trabajo en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. Fue contratada por Manuel Garza González como analista político. Luego, laboró en el gobierno del entonces Distrito Federal en análisis del contexto diario. Después fue directora general de información del gobierno del Estado de México.

Además de sus cargos en la política, Moreno abrió una galería de arte en Edomex, en donde vendía réplicas certificadas de reconocidas pinturas.

Tras 13 años de vivir en CDMX, tuvo que regresar a Chihuahua porque deseaba estar con su papá, quien “ya estaba muy viejito”. En esta última ciudad, abrió una tienda de arte, la cual no tuvo el mismo éxito y tuvo que cerrar.

Actualmente, Olguita es académica en la Universidad de Durango campus Chihuahua, en la que imparte la materia de Marketing Político y Medios Masivos y Comunicación. Gracias a su labor como profesora, se mantiene cercana a las OSC, pues lleva a sus alumnos a conocer las instalaciones de algunas organizaciones para sensibilizarlos en los problemas sociales. Además, facilita a las instituciones los espacios de la Universidad para algunos eventos.

Indicó que le llena de vida el estar cerca de los jóvenes y se siente muy orgullosa cuando ve a sus alumnos y alumnas ejerciendo su profesión. “No les perdono que no se realicen, son inteligentes brillantes, disciplinadas, no son flojas y además bonitas, Dios las bendijo”, dice siempre a sus pupilas.

“Tienes que pensar en ser feliz, desarrollar la capacidad de ser feliz, no te puedes tirar al piso, las mujeres no debemos tirarnos al piso”, finalizó la también autora de un libro de poemas y algunos otros de ensayo político y testimonio periodístico.

 

 

 

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