OPTIMISMO Y BUEN HUMOR

27 septiembre, 2022

Autor: Gabriel Martínez Navarrete

Están tristes algunos viejos que se preocupan demasiado por su porvenir, cuando en realidad lo tienen ya agotado. Este exceso de preocupación proviene muchas veces de falta de sinceridad.

 

Nos organizamos tanto que damos más valor a un escrito que a una persona. Para que la palabra de dos personas se cumpla hace falta de un notario. No me refiero al papel tan útil del notario en la sociedad: su importante función salta a la vista.

 

La alegría se consigue tratando de vivir la sinceridad y el olvido de sí. Puntualizar para no llegar a conclusiones pesimistas.

 

Confiemos en los demás.

 

Pongamos optimismo y buen humor en nuestras vidas, lo que será más fácil si metemos a Dios en lo que pensamos y hacemos. La pasaremos mejor, pues en igualdad de condiciones sale siempre ganando quien toma las cosas con optimismo y buen humor.

 

Existe una gran diferencia entre el buen humor y el carácter avinagrado.

 

Ver el lado positivo de las cosas y, si es el caso, actuar en consecuencia para remediar la situación. Ir siempre hacia adelante –no importan las dificultades- gozando la vida.

 

Siendo objetivos y veraces. Lo que hay que corregir, se corrige y se sigue hacia adelante. Pensar, antes de hacer, y el camino se hará más fácil. Saber a dónde nos encontraremos para tomar la decisión siguiente y tener el objetivo claro hacia dónde nos dirigimos.

 

El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista tiene siempre una excusa. El secreto del buen humor, está más en olvidarse de sí y en contagiarlo, más que en esperarlo.

 

Tanto el optimismo y el buen humor son constantes y van siempre de la mano.

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