Por: Sofía Ortega

Fotografía: Ana Sofía Ortega

El teatro fuera del teatro

El escritor mexicano Juan Villoro nos trae la puesta en escena de “La Guerra Fría”una obra que desde el primer momento nos hace cuestionarnos lo que veremos.

A través de una búsqueda de la interdisciplinariedad, la conexión con el otro por medio de un acto de presencia y el reto de sacar al teatro de teatro para hacerlo dialogar con otro tipo de espacios, este número interviene no solo una sala del Museo Tamayo en la Ciudad de México, si no que toma como escenario la pieza misma del artista Abraham Cruzvillegas, “Autodestrucción 8”.

Esta obra de Cruzvillegas, fue originalmente creada en Seúl, Corea del Sur, en la que con el pretexto de una próxima remodelación del museo, se tomaron materiales de construcción y toneladas de desperdicios de la destrucción de un parque de pepenadores, que estaba siendo desplazado para hacer un conjunto de departamentos tipo loft, para crear una espiral en el espacio donde todos los objetos se tocan, con la premisa de no excluir ningún material que les fue entregado.

De esta forma, Villoro encuentra la inspiración para tomar elementos de esta obra plástica para crear su puesta teatral; la frontera entre lo que es desperdicio y arte, la resignificación de los desechos, y la segunda vida que se  puede dar en los objetos, construcción, destrucción y reconstrucción.

Así, el escritor le da vida a la relación entre El Gato y Carolina, dos mexicanos que viven en Berlín durante la década de los años ochenta, quienes tienen una relación de amor que se ha destruido, en la que los personajes tratan de darle una segunda vida a su relación y tratan de reconstruirla.

Guerra fría: un título simbólico para la relación de pareja

El título que se eligió para esta obra está ligado a la tensión que se vivió entre los bloques Occidental y del Este, después de la Segunda Guerra Mundial, y hasta la caída del Muro de Berlín.

Esta guerra silenciosa mantenía en tensión al mundo entero porque vaticinaba en cualquier momento convertirse en un infierno nuclear, el apocalipsis en el imaginario de muchas personas.

Es por ello, que Villoro elige este nombre para su puesta en escena, en la que la guerra fría actual es aquella que se vive día a día en la convivencia de pareja, y hace alusión a la idea del muro, de tener esta frontera irrebasable que no existe simplemente en los territorios geográficos, sino también en nuestras relaciones personales.

Los personajes de Carolina y El Gato, nos hacen sentir esta tensión y estas barreras invisibles desde el momento en el que pisan el escenario; rabia y pasión que llenan de electricidad el espacio y nos hacen estremecer.

Las pláticas pasivo-agresivas entre ellos nos hacen sentir que en cualquier momento estallará la bomba, llevándose todo lo que los rodea. De uno para otro hay: reclamos de soledad, de falta de compromiso, y de la búsqueda de reinventarse, de ser otro, en otro lugar. Cada uno sabe que el otro es un mexicano lucha por ser reconocido en Berlín ya sea como un rockero o una actriz.

Uno más uno son dos: las soluciones se dan en pareja

Esta pareja de artistas, nos deja ver que al final, ellos querían, a pesar de todo, estar bien. Sin embargo, al negar la existencia de los problemas o dejar las soluciones para después, únicamente iban deteriorando cada vez más su relación.

A pesar de que, esta obra toma partida en Berlín, refleja una realidad de miles de parejas y familias mexicanas: problemas por falta de empatía, por no escuchar, o por pensar que nuestros sueños son más importantes que los de la persona con la que esperamos compartir nuestra vida.

Es importante recalcar el esfuerzo que asociaciones como Cenyenliztli realizan para coayudar a la reconstrucción del tejido social através del trabajo con las parejas en algún conflicto.

Al ser la familia el pilar más importante de la vida de cualquier ser humano, es común que ante momentos de dificultad acudamos a ella por apoyo para salir adelante. La familia es parte de nuestra identidad y núcleo más íntimo.

Por ello esta asociación, busca a través de la terapia, capacitación, formación y entrenamiento moldear un ambiente familiar lleno de valores que permitan que los individuos se desarrollen sanamente dentro de su círculo social más cercano.

Si logramos tener bases más sólidas a la hora de crear una familia, empezando por la pareja que busca conformarla, el desarrollo en la sociedad de los individuos que la conforman será mucho más exitoso.

Más información: http://museotamayo.org/ y sobre la organización en: https://www.cenyeliztli.org/

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