JUAN LUIS VIVES Y EL ARTE DE LA EDUCACIÓN

9 julio, 2021

Juan Luis Vives nació en Valencia, España, el 6 de marzo de 1492 en el seno de una familia que era importante en el contexto de comerciantes judíos de la región. Desde muy temprana a edad, Vives, se cultivaba y preocupada por su educación. Siempre fue un niño estudioso; a los quince años, empezó a estudiar en la Universidad de Valencia. En 1512 culminó sus estudios de doctor.

Ojos con profundidad, actitud fuerte, que acompaña con una gabardina negra y boina del mismo color. Me mira profundamente a la cara, me dice bienvenido a mi hogar. Aprovecho la amabilidad del estudioso y para la primera pregunta elijo la siguiente:

 

¿Qué es el ente de la educación?

“Todas las cosas son como quiera, juzgamos que son cosas de la naturaleza o sus modalidades, y la vida sobrenatural corresponde a los seres espirituales, considerando que Dios es la causa primera de todo.

Las respuestas de Vives me tienen sorprendido, queda claro que es una persona sumamente comprometida con la educación, pero principalmente con el bienestar emocional de las personas.

 

¿Qué es el tratado del alma?

“Un hombre instruido, ya bien firme en su propósito, y rico de los recursos que el estudio le granjeó, consagra su atención al gobierno de la vida (siempre que sea de buena fe, cosa que pocos pueden conseguir de sí mismos, porque creen no ser cosa que valga la pena), pero, de todas maneras, se consagra a él, se adelanta a todos los demás de larguísimo trecho y manifiesta evidentemente cuánta distancia hay entre la ignorancia y la cultura.”

Uno de los temas que más me llama la atención es el competo de la mujer cristiana, para la siguiente pregunta salimos al patio de su casa, donde los árboles son el contacto perfecto para la siguiente pregunta:

 

¿Qué entiende por la mujer cristiana?

“Lo primero de todo sabrá la mujer cristiana que la principal virtud de la mujer es la castidad, la cual, única y todo, suple todas las restantes virtudes. (…) la sola casta es hermosa, donairosa, dotada, noble, fecunda y toda cuanta calidad exista mejor y valiosa; y al revés, que la mujer impúdica es piélago y abismo de los males todos.”

Para Vives la importancia del formador es primordial, me toma de la mano y con una mirada fuerte me dice: “Hagan profesores y maestros a quienes, por su saber, por su juicio, por su moralidad merezcan enseñar a los otros y ser aprobados por la generalidad. Esos tales no serán desdoro de la enseñanza, ni abusarán de ella con perversidad, ni perturbarán la quietud ajena, ni harán más aprecio del lucro”.

 

¿Cuál es el fin de la educación?

“No menosprecies a los que no sepan tanto como tú, antes ayúdalos y estimúlalos porque ellos puedan subir, porque tú no serás peor ni menos aprovechado si te fueren iguales muchos otros, al contrario, será mejor si ellos, con tu ayuda, se mejoraren.”

Antes de abandonar su casa, Vives me toma nuevamente de la mano y con voz fuerte, pero tranquila me dice: “Las almas humanas están dotadas de mente y razón, cosa que es más que celeste: es divina, por lo que conocen a Dios y le aman, y por ello, con su descenso todo lo arrastran consigo.”

A Yadira Flores.

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