Por: Jesús Arizmendi Valdez

El deporte es un extraordinario camino para el desarrollo y la paz. Ya sea a través de diversas competencias locales, nacionales, o de talla internacional como los Juegos Panamericanos o las Olimpiadas, la sociedad se hermana a través del deporte; tiene la capacidad de dejar de lado conflictos, guerras y confrontaciones.

Otro de los grandes beneficios del deporte es la oportunidad que nos brinda de trabajar en equipo, de desarrollar habilidades en donde cada pieza es fundamental para lograr el objetivo final, y en ese sentido cuando el deporte es practicado por personas con discapacidad el mensaje se vuelve todavía más poderoso.

Al respecto la Organización de las Naciones Unidas designo el 6 de abril como el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz desde el 2013. El objetivo principal es que tanto la niñez como la juventud tomen conciencia del papel relevante del deporte y la actividad física en la generación de un cambio social propositivo.

Al respecto el Comité Olímpico Internacional en su Carta Olímpica señala que el deporte está al servicio de la humanidad.

¿Pero qué implica entender el deporte como un bien de la humanidad?

Primero que nada entendiendo el deporte como una escuela donde se forjan las virtudes para el crecimiento humano y social de las personas y de las comunidades.

Y es que el deporte implica un lenguaje universal, la posibilidad de unir a todos los pueblos superando los conflictos, además que nos ayuda a ver al prójimo como un hermano, un semejante junto con el cual podemos sacar lo mejor de nosotros.

El deporte ha sido a lo largo de la historia el camino ideal para que las divisiones, las guerras y problemas entre personas y países puedan ser superados. Es el medio ideal para integrarnos en comunidad, aprender a trabajar en equipo y pensar no sólo en el triunfo, sino en el disfrute pleno del camino recorrido para llegar al objetivo. El sacrificio, el esfuerzo, el darlo todo en la cancha o en la pista. He ahí los grandes valores del deporte.

En ese sentido, las actividades deportivas han sido señaladas por diversos líderes mundiales como el espacio natural para promover la paz, la tolerancia y la comprensión más allá de fronteras, culturas y religiones. Y esto es posible gracias a los valores intrínsecos del deporte: trabajo en equipo, equidad, disciplina, respeto por el oponente y las reglas del juego. Todos estos valores que pueden llevar a la consecución de la solidaridad, la cohesión social y la coexistencia pacífica.

Al respecto, mención especial merecen los deportistas con alguna discapacidad, quienes a pesar de las dificultades dan un gran ejemplo de entereza y perseverancia, por lo que sin importar las adversidades propias de su condición, demuestran que el único límite es la mente y el deseo que uno ponga en sus objetivos.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de geografía y Estadística (INEGI), en México sólo el 42% de la población practica algún deporte o realiza ejercicio, por lo que esta es una excelente oportunidad de retomar o adquirir este hábito, ya sea en familia o con los amigos. Aprendiendo a ver en el deporte no sólo el mero hecho de la actividad física, saludable para el cuerpo humano, sino como la oportunidad de generar ese cambio positivo que como sociedad necesitamos.

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