DOS ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LA DIGNIDAD HUMANA

1 julio, 2021

El origen de la dignidad humana no depende del ser humano. Depende de el origen del ser humano. Si las personas nos equivocamos y no descubrimos el verdadero origen de la especie humana, estamos condenados a opinar sobre los derechos humanos, y los iremos modificando bajo las presiones de los ideólogos o de los políticos. Esto equivale a someterlos a los intereses del entorno y de los más poderosos.

Solamente son verdaderos, intocables y permanentes los derechos humanos que no dependen de los seres humano sino de su Creador. Porque Él dejó su huella en nosotros y nos dio la encomienda de cuidar la Tierra. Allí está precisamente el fundamento de nuestra dignidad. Es intocable, invariable y pertenece a toda persona humana.

Por lo tanto, se equivocan quienes ponen la dignidad en las preferencias de los progenitores, en las opiniones de las mayorías, o en las decisiones de los grupos parlamentarios. Cada persona es digna por ser persona, independientemente de su salud, de su escolaridad, de su conducta o de su edad. Por eso el aborto, la eutanasia, el asesinato o el maltrato son crímenes contra los derechos humanos.

La dignidad del ser humano requiere de un entorno proporcionalmente digno a la dignidad de cada persona. Esa dignidad del entorno se ha de construir en la familia. Allí el padre y la madre, también portadores de su propia dignidad, han de respetarse, amarse, sostenerse, superarse y crear un ambiente sano para ellos y para sus hijos que por ser más pequeños son más vulnerables y necesitan del buen ejemplo para desarrollarse.

Tanta excelencia dentro de cada persona necesita de una estabilidad y permanencia de la figura de la madre, del padre y de los hermanos. Por eso, el ideal es fortalecer el entorno familiar, luchar por la unidad, por la sana convivencia, por la fortaleza para corregir los defectos que puedan debilitar la armonía. Así es más fácil el desarrollo integral de todos.

La escuela ha de secundar los ideales de las familias y secundar a los padres. Sería aberrante una institución educativa que pervirtiera a los niños y a los jóvenes incitándolos a los malos hábitos. Y en casos en que los educandos provengan de familias disfuncionales han de buscar la manera de suplir las carencias, promoviendo las buenas compañías y los buenos ejemplos.

En resumen: el primer aspecto es que la dignidad está dada, el segundo es que necesita un entorno acorde con la dignidad: una sociedad sana porque cuenta con familias y escuelas sanas.

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