¿Cómo viven la Navidad las OSC y las IAP?

24 diciembre, 2018

Por: Eugenia Islas Arroyo

Ponche de frutas, árboles de navidad, temporada de vacaciones para estar con la familia y regalos suelen ser vistos con normalidad en la temporada decembrina por la mayoría de las personas; sin embargo no lo es así para un sector de la población en México. Las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y las Instituciones de Asistencia Privada (IAP) se esfuerzan lo doble que en temporada regular para lograr que las personas que requieren de su atención en estas fechas disfruten de una navidad, año nuevo y reyes lo más cálidos posibles.

Contexto nacional de las OSC y las IAP

Según datos del Registro Federal de Organizaciones de la Sociedad Civil, México cuenta con 27 mil 18 actores inscritos a julio del 2014, de las cuales 1,350 recibieron apoyo por parte del Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL). Ocurre que los apoyos por parte de INDESOL requieren de una serie de comprobantes constantes que legitimen el uso del soporte, bien sea en especie o económico, que se le otorga a las OSC. Dichos trámites y comprobaciones suelen ser difíciles de cumplir por parte de las organizaciones dada la falta de personal, experiencia y/o algún otro contratiempo que complique la presentación en tiempo y forma de la documentación.

En cuanto a las IAP, estas se encargan de promover actividades en vista de mejores condiciones de vida para sectores que atienden a causas de personas mayores; niñas, niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad; personas con discapacidad; etc. El fin busca promover el interés por facilitar el acceso a educación, atención médica y demás requerimientos que cuiden los aspectos de derechos humanos de la población que atienden. La Coordinación Nacional  de Juntas de Asistencia Privada y Organismos Análogos se encarga de vincular a las diferentes IAP de cada estado de la República.

Desafíos ante la temporada decembrina

Ahora, en vista de la alta demanda que per se conlleva el atender a los beneficiarios de los programas que son promovidos por las OSC y las IAP suena natural que en tiempos navideños las labores se compliquen. Apenas el pasado viernes 21 entró el invierno y con ello la probabilidad de contraer alguna enfermedad respiratoria se encuentra en su máxima anual, lo que representa un punto de atención crítico ante el que las organizaciones deben buscar hacerle frente pese a las complicaciones que ello implica.

Aunado a lo anterior, la tasa de suicidios en el país, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha incrementado más de un 114 por ciento en los últimos 30 años. De tan sólo 1990 a 2015 la tasa se duplicó, dando un total de 104 mil personas de las que un 83% fueron hombres. A pesar de dichas cifras, el país se encuentra dentro de las tasas más bajas a nivel mundial.

Diciembre es uno de los meses en que más suicidios ocurren, el riesgo de contar con una población en la que casi el 30% de las personas viven con depresión complica el panorama. Es un mes en el que para aquellos que viven dificultades transitorias, tal y como los beneficiarios de las OSC o las IAP se ven mucho más vulnerables emocionalmente hablando. La tristeza puede llevar a optar por medidas extremas a alguien que vive en desesperación

Esta es la familia de Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle, I.A.P.

Desde hace 25 años, Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle I.A.P. se encuentra ocupada en darles un hogar donde las chicas que atienden vuelvan a soñar. En cada detalle de esta temporada existe un gran esfuerzo para que se sientan acogidas y tengan un vínculo importante. “Somos muy bendecidos porque contamos con el apoyo de muchísimos voluntarios y donantes” dice la voz de Leticia Becerril, quien coordina parte de las actividades dentro de la casa hogar.

La mitad de las chicas vienen referenciadas por el DIF al traen un tema de averiguación previa, la otra mitad llega de manera particular por voluntad de algún familiar que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad social (pobreza extrema, prostitución, reclusión, abandono, indigencia, etc.) que no les permiten atender a las niñas de la mejor manera. La mayoría sí tienen familia, por ello, se trabaja mediante acompañamiento con terapias y una vez al mes mínimo escuela para padres. Con aquellas familias en las que van funcionando mejor las cosas pueden salir a pasar estas fechas con ellas y regresar.

Se atienden cerca de 70 chicas en la casa, desde 4 años a 22 y en estas fechas todas reciben a Santa Claus y Los Reyes magos. “Empezamos las posadas el 4 de diciembre con el apoyo de un donante, incluso pusimos nuestro árbol gracias a otro donante que vino desde noviembre”, dice Leticia.

Parte de la formación que las chicas reciben en estas fechas es involucrarse al respecto desde una responsabilidad social. Durante todo el mes hay actividades para que el propósito se cumpla, como pintar la casa, poner el árbol, las posadas, o algún taller. El aprendizaje continúa al estar conscientes de que algunos regalos con los que se acompaña esta temporada deberán ser compartidos con otros niños: ellas mismas van a hospitales, con personas en situación de calles u otras casas hogares a donarlos. El círculo de dar es fluido, así que ellas también tienen que dar.

Todas las voluntades, desde los 40 adultos que están en la casa hogar y los donantes, se esfuerzan por hacer que las chicas pasen esta temporada rodeadas de mucho amor y puedan sentir el agradecimiento de este año para renovar el siguiente. Las actividades tienen esa parte divertida con enfoque didáctico y complemento espiritual: la formación humana es muy importante para sanar aspectos emocionales y psicológicos.

En épocas navideñas existe la posibilidad de ir a pasar las fechas con alguna familia y sentir cómo es vivirlo en un lugar distinto al que frecuentan diariamente. Las niñas viven una etapa de concientización gracias a la cual reconocen el aporte de los voluntarios y donantes que se preocupan porque tengan las mejores condiciones posibles durante la época invernal.

Amor, solidaridad y resiliencia son valores que se inculcan en cada una de las actividades. El ámbito educativo es de vital importancia: todas las chicas asisten a la escuela que mejor les permita desarrollarse: “la educación es una herramienta de movilidad social que permite romper el círculo de violencia del cual vienen las niñas”, comparte Leticia Becerril.

“Ayudamos para la preparación de una verdadera vida autónoma, para que cuando estén afuera solas el sistema de pobreza y violencia no las vuelva a absorber para que realmente lo puedan enfrentar y salir adelante. Prepararlas para no verse en las condiciones de embarazos prematuros, enfermedades de transmisión sexual, escoger una buena pareja que las violente, que puedan autoemplearse y tener un buen trabajo que les permita ser autosuficientes”.

En esta temporada dar es fundamental, en el ciclo de la abundancia quienes formamos parte de la sociedad podemos integrarnos al sumar esfuerzos con las OSC y las IAP que canalizan todo el amor y expertise ante las demandas de quienes requieren mayor apoyo en estas fechas navideñas. El mejor regalo no es el que se recibe, sino el que se da.

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