Vulnerabilidad

¿Estrenamos la vulnerabilidad?

22 septiembre, 2020

Por: Ana Teresa López de Llergo

La pandemia y la cuarentena agravaron una situación de vulnerabilidad que ya existía y seguirá existiendo. Vulnerable es la condición humana, pero con los adelantos tecnológicos y su uso desmedido se nos olvidó, nos sentimos todopoderoso. Ante el peligro de un contagio y desprotegidos para evitarlo, nuestra suficiencia se vino abajo.

También en el mosaico de la sociedad aparecieron con más fuerza las desigualdades. De modo contundente, vimos la multitud que no podía encontrar en su hogar los recursos más elementales para resguardarse de la amenaza del contagio. Otros tampoco podían resguardarse porque la subsistencia la consiguen cada día. Muchas personas viven hacinadas y son proclives al contagio. Además, es evidente que los niños de esas familias no cuentan con los medios para estudiar a distancia, están en zonas que carecen de internet, y hasta de luz y agua.

Antes de la pandemia se hablaba de la tecnología que permitiría reducir los costos laborales. Ese proyecto no era sostenible, aun sin el coronavirus. Ahora se suman los estragos en la economía que pueden llevar a una reducción importante de puestos. Y, sabemos que es muy grave la falta de trabajo pues destruye a la persona e incrementa la pobreza, fácilmente provocase convierte en desesperanza, violencia y adicciones.

Todo esto refuerza otras vulnerabilidades porque los adultos se deterioran más y los niños crecer a la deriva, desamparados y con pésimos ejemplos.

La evidencia de tantas condiciones de vida tremendamente indignas, que ya existían, y ahora han aumentado -pues muchas personas se han sumado a ese estrato social-, interpela a todos, no solamente al gobierno. Cada quién desde sus posibilidades ha de ayudar.

Un primer paso es el de evitar que algunos aprovechados saquen tajada. Siempre los ha habido, pero ahora contamos con medios de difusión al alcance, desde donde podemos atajar esas actividades. La cuestión es no quedarse callados ni fingir ignorancia. Si desgraciadamente esa conducta la descubrimos en alguien de la familia, aunque duela, el mejor modo de ayudarle es poner obstáculos a esas actividades y corregir con fortaleza.

La vulnerabilidad ya estaba y seguirá estando, esa es la condición humana. Lo que estrenamos es la claridad con la que la estamos viendo todos. Las circunstancias de vida hay condiciones tan indignas ya estaban. Hemos ganado que coincidimos en que ya no se pueden tolerar. Por eso hará falta que quienes puedan hacerlo aporten un poco más. Lo ideal es que todo se encuadre en un proyecto inteligente de desarrollo que asegure trabajo para todos.

 

 

 

 

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